Arow Down
By Diego Olguín | 18 February, 2020

Diversidad e inclusión en desarrollo de marca

Vivimos en una época en la que hay que tener en cuenta a más de un grupo privilegiado. Para nosotros, en el estudio, la diversidad tiene muchas formas.

México, un país donde no existe una identidad fija. Cada estado, ciudad y barrio tiene su propia esencia que los hace únicos. Los extranjeros que vienen a visitar diferentes partes de nuestro país no encontrarán una identidad fija: puedes tener el estilo de vida de la gran Metrópoli en la Ciudad de México, y después de un viaje de 3 horas te encontrarás en la colonial San Miguel de Allende; súbete a un vuelo a la Riviera Maya para tener una probadita de la forma de vida de una cultura prehispánica. Incluso dentro de la Ciudad de México, encontrará una gran diversidad -y tristemente, también desigualdad- de barrio en barrio.

Para nosotros, en el estudio, la diversidad tiene muchas formas, y tratamos de incorporar este concepto a nuestros proyectos. Nuestro equipo es muy diverso y procede de una gran variedad de ciudades e identidades culturales. Muchos de los miembros de nuestro equipo proceden de ámbitos relacionados con el diseño, como la arquitectura, el marketing, las relaciones públicas y el diseño industrial. Por alguna extraña razón, todos acabamos creando marcas para ganarnos la vida, y creo que es esta particularidad la que hace que nuestras marcas sean más ricas y puedan abordarse y mirarse desde distintos ángulos.

Por definición, un grupo u organización integrador intenta incluir a muchos tipos de personas diferentes y tratarlas a todas de forma justa y equitativa. Trasladando este concepto al proceso del estudio, somos conscientes de lo importante que es para un diseñador dejar su huella en cada proyecto de branding que desarrolla, por eso valoramos cómo cada diseñador aporta sus propias inspiraciones, aspiraciones y conocimientos a nuestro flujo de trabajo creativo. Al final, ser conscientes de la diversidad nos permite adaptarnos a la mayoría de las necesidades de nuestros clientes, generando una personalidad para cada marca, sin encerrarnos en un estilo o tendencia establecida, pero siempre teniendo en cuenta nuestros tres valores fundamentales: Estética, funcionalidad y elocuencia.

Vivimos en una época en la que - POR FIN - tenemos que tener en cuenta a más de un grupo privilegiado. Recientemente nos hemos enfrentado a retos como crear una marca de estilo para familias con bajos ingresos, que el hecho de no tener poder adquisitivo para comprar determinadas marcas no significa que no merezcan lucir elegantes y a la moda. También hemos empezado a desarrollar una marca que atiende no sólo al público millennial -nuestro principal objetivo en los últimos años-, sino también a la generación Z. Puede que aún sean jóvenes e incapaces de tomar decisiones financieras, pero ese público objetivo es el que dictará las tendencias y los patrones en los próximos años; tienen una mentalidad completamente ajena a la nuestra y por eso merece la pena estudiarlos e incluirlos desde este momento.

Por lo general, las marcas se han centrado en dirigirse únicamente a los privilegiados, los ricos y los que tienen poder. ¿Qué ocurre si miramos hacia otro lado y nos dirigimos a otro tipo de personas? Un reciente estudio de tendencias que nos compartieron nuestros amigos de trendo.mx, nos enseñó que es necesario atender al público "económicamente desfavorecido" y que existe un enorme hueco de mercado que no ha sido aprovechado. Necesitamos democratizar el diseño y ponerlo al alcance de todo aquel que lo desee. Sí, sabemos que siempre está bien crear marcas lujosas con bonitos acabados de papelería, pero ¿qué más podemos aportar a nuestro mundo aparte de eso?

Mejoremos la vida de la gente con nuestro oficio. Empecemos a hacer preguntas y a proponer respuestas.